La inversión total asciende a 10 millones de dólares y se ha estructurado en dos tramos. El primero consiste en una compra de 5 millones de dólares en acciones del iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, uno de los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado más grandes del mercado. Según los informes, el estado “aprovechó la caída” reciente del precio de Bitcoin para realizar esta adquisición, lo que sugiere una estrategia de inversión a largo plazo. El segundo tramo de 5 millones de dólares se ha asignado para la compra directa y autocustodia de Bitcoin, lo que indica un enfoque diversificado que combina la exposición a través de un vehículo financiero regulado con la posesión directa del activo subyacente. Este movimiento no solo valida a Bitcoin como una clase de activo legítima a los ojos de una entidad gubernamental, sino que también refleja una creciente confianza en su potencial como reserva de valor. La decisión de Texas podría influir en otros estados para que exploren la inclusión de Bitcoin en sus carteras de inversión, acelerando la adopción institucional en todo el país.