El secuestro ocurrió el 6 de enero en el sector conocido como La Llana, donde hombres armados del ELN interceptaron el vehículo.

Según los reportes, los guerrilleros hicieron descender a todos los pasajeros, revisaron sus documentos y teléfonos celulares, y así lograron identificar a los cinco policías. Tras identificarlos, los obligaron a subir a otro vehículo con rumbo desconocido.

El ELN justificó el secuestro argumentando un supuesto "apoyo y protección" que la Policía de Tibú brindaría al Frente 33 de las disidencias de las Farc. Las autoridades, por su parte, confirmaron el hecho y el Ministerio de Defensa ofreció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que conduzca a la liberación de los uniformados. El Obispo de Tibú, monseñor Israel Bravo, ha actuado como mediador y afirmó que existe voluntad por parte del grupo armado para liberar a los secuestrados, por lo que se trabaja en la instalación de un canal humanitario para facilitar su regreso. La Consejería de Paz ha exigido pruebas de supervivencia de los policías. Este hecho agrava la crisis humanitaria en el Catatumbo, una región afectada por los constantes enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc, que en las últimas semanas han provocado el desplazamiento forzado de más de 1,300 personas.