Sin embargo, el objetivo final era someterlas a explotación sexual.
En el operativo fueron capturados un hombre, Johan Alexander Cadena, y una mujer, Chilari Dayana Hernández, quienes serían los encargados de la captación de las víctimas. Según las autoridades, el cabecilla de la red es un ciudadano colombo-noruego, contra quien se emitió una circular roja de Interpol para facilitar su captura a nivel internacional. El modus operandi de la red incluía exigir a las jóvenes sus pasaportes y la toma de fotografías en ropa interior como parte del supuesto proceso de selección. Una vez captadas, les compraban un tiquete de avión solo de ida, asegurando que no pudieran regresar fácilmente. Este caso pone de manifiesto las tácticas de engaño utilizadas por las redes de trata transnacionales, que se aprovechan de las aspiraciones económicas y la vulnerabilidad de sus víctimas. La captura de los presuntos reclutadores en Cali representa un golpe a la estructura local de la organización, aunque la detención del líder en el exterior sigue siendo un desafío para las autoridades.













