Las víctimas fueron trasladadas a centros asistenciales para recibir atención médica.

Tras el ataque, la Alcaldía de Cali y la Policía Metropolitana activaron un 'plan candado' para localizar a los responsables y ofrecieron una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que conduzca a su captura. Este atentado se suma a otro ocurrido el 16 de diciembre en el barrio Mariano Ramos, donde dos subintendentes murieron tras ser atacados con explosivos, un hecho que las autoridades atribuyeron inicialmente al ELN. Los habitantes del barrio Marroquín expresaron su temor y reclamaron mayor presencia de las autoridades, afirmando que “la gente tiene miedo”. Las investigaciones están en curso para determinar los autores materiales e intelectuales del ataque.