Durante el ataque, su hijo de 11 años resultó herido, pero su estado de salud fue reportado como estable.

Las autoridades no han informado sobre amenazas previas contra el uniformado ni han esclarecido los móviles del crimen.

Testigos indican que los sicarios lo seguían desde una cancha de fútbol cercana, donde el oficial había estado departiendo horas antes.

Las autoridades, incluyendo la Sijín, iniciaron la investigación revisando cámaras de seguridad y recolectando pruebas en el lugar para identificar a los responsables. Este homicidio se suma al de otro miembro de la Fuerza Pública asesinado en menos de 24 horas mientras disfrutaba de su período de descanso, lo que enciende las alarmas sobre la seguridad de los uniformados fuera de servicio.