Aunque inicialmente fueron capturados tres sospechosos, incluida Fernández, la investigación se ha centrado en su rol como presunta instigadora del ataque.

La madre de la joven, Tamara Sulbarán, declaró a medios que no conoce el paradero de su hija, pero encontró una carta en la que le pedía no preocuparse. Afirmó que su hija le contó que estaba siendo perseguida y que “la iban a malograr”.

La investigación también ha revelado una red de relaciones entre los implicados. Otra joven, identificada como Ámbar, quien habría tenido una relación con uno de los capturados, Ricardo González, también estuvo en la fiesta y trabajaba en el mismo 'call center' que Fernández y otros involucrados. Estas conexiones son ahora piezas clave para la Fiscalía en su intento por reconstruir los hechos y esclarecer el móvil del asesinato que conmocionó a la capital.