La región del Catatumbo, en Norte de Santander, enfrenta una grave crisis humanitaria por el recrudecimiento de los enfrentamientos entre la guerrilla del ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc. La disputa por el control de este corredor estratégico hacia Venezuela ha provocado el desplazamiento forzado de cientos de familias, el confinamiento de comunidades enteras y un severo desabastecimiento de alimentos y medicinas. Desde el 23 de diciembre, los combates se han intensificado en zonas rurales de municipios como Tibú y El Tarra, afectando directamente a la población civil. Según los reportes, más de 500 personas han sido desplazadas y cerca de 7.000 familias permanecen confinadas por temor a quedar en medio del fuego cruzado.
La situación se ha agravado con ataques directos a la población, como el caso de una mujer herida por un dron cargado con explosivos y otra que pisó una mina antipersonal. La Defensoría del Pueblo ha emitido múltiples alertas, solicitando un cese inmediato de las hostilidades para permitir el ingreso de personal médico y ayuda humanitaria. El alto consejero para la paz en Norte de Santander, Luis Fernando Niño, advirtió que “en cualquier enfrentamiento que ocurra en veredas o corregimientos, es la población civil la que queda en medio”.
Aunque el Gobierno ha reforzado la presencia militar con patrullajes terrestres y aéreos, el temor persiste.
Las empresas de transporte público y de carga han suspendido sus rutas hacia la región, lo que ha generado escasez de productos básicos.
La vicepresidenta Francia Márquez ha hecho un llamado a la comunidad internacional para atender la emergencia, mientras las autoridades locales intentan gestionar la ayuda humanitaria con recursos limitados por el cierre fiscal del año.
En resumenLa escalada de violencia en el Catatumbo evidencia el fracaso de los ceses al fuego y la fragilidad de la seguridad en la región. A pesar de la respuesta militar del Estado, la población civil sigue siendo la principal víctima de una guerra territorial que genera una crisis humanitaria con desplazamientos, confinamientos y desabastecimiento, sin una solución clara a corto plazo.