El ataque fue repelido por 17 policías que se encontraban en el municipio.

Como resultado, dos policías murieron y ocho resultaron heridos, siendo trasladados a Cali para recibir atención médica especializada, uno de ellos en estado crítico.

La Procuraduría General de la Nación convocó a una mesa de alto nivel para diseñar un plan de acción inmediato, señalando una "preocupante ausencia de control por parte de la fuerza pública". Por su parte, el presidente Gustavo Petro advirtió que habría cambios en los mandos del Ejército en Cauca si se confirmaba incompetencia en la ejecución de las órdenes. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció el refuerzo del pie de fuerza en el departamento y no descartó el uso de bombardeos si las condiciones operacionales lo requieren. Este ataque se suma a otro hostigamiento de la misma estructura en Suárez, Cauca, días después, lo que agudiza la crisis de seguridad en la región.