El superintendente Alfredo Enrique Piñeres afirmó tener "videos claros de lo ocurrido" que evidencian que las inspecciones sensoriales, tanto exteriores como interiores, no se realizaron correctamente. Entre las fallas detectadas se encuentran la falta de cinturones de seguridad, la ausencia de salidas de emergencia y de equipos como extintores.

Además, se reveló que el bus ya había tenido siniestros en años anteriores.

La SuperTransporte también suspendió a la empresa Precoltur, a la que estaba afiliado el bus, mientras avanzan los procesos legales y administrativos. Una usuaria y creadora de contenido, Sara Álzate, denunció públicamente que ya había presentado una queja ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) contra Precoltur cuatro meses antes por una "pésima experiencia", donde los conductores se mostraron inexpertos y un bus presentó fallas, pero su queja no había recibido respuesta. Estos hallazgos apuntan a una cadena de negligencias que habrían contribuido a la fatal tragedia.