Durante el cautiverio, los soldados se mantuvieron sin armas para evitar una confrontación.

La liberación se logró gracias a la mediación de una comisión humanitaria conformada por la Defensoría del Pueblo, la Gobernación del Chocó, la alcaldía local y la Federación de Asociaciones de Cabildos Indígenas del Chocó, tras más de cuatro horas de diálogo. El personero del Carmen de Atrato aseguró que los militares se encontraban en buenas condiciones.

Tras su liberación, los uniformados fueron trasladados a Quibdó.

Este incidente se suma a más de 40 asonadas registradas en la región durante el año, lo que evidencia la compleja situación de orden público y el control territorial de grupos armados.