El director de la seccional de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) en Tuluá, Gilberto Jesús Calao González, fue asesinado por sicarios en la tarde del 18 de diciembre. El crimen ocurrió en el barrio El Jazmín, al sur del municipio, cuando el funcionario se movilizaba en su vehículo particular y fue interceptado por hombres armados que le dispararon en repetidas ocasiones. Calao González, quien había asumido el cargo hacía cuatro meses, murió en el lugar de los hechos debido a la gravedad de las heridas. Las autoridades han desplegado un bloque de búsqueda para dar con los responsables y ofrecieron una recompensa de hasta 50 millones de pesos por información que conduzca a su captura. Entre las principales hipótesis que se manejan se encuentra una posible retaliación por parte de poderosas mafias dedicadas al contrabando, contra las cuales el funcionario estaría adelantando acciones de control.
Su hermana, Claudia Calao, reveló que él había realizado denuncias y que su "error fue hacer su trabajo".
El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre el asesinato, vinculándolo a la lucha contra la corrupción dentro de la entidad, y afirmó que la DIAN estaba siendo filtrada por organizaciones criminales. La DIAN, a través de un comunicado, condenó el asesinato y exigió a las autoridades una investigación expedita para esclarecer los móviles y llevar a los autores ante la justicia. El crimen ha generado conmoción y resalta los altos riesgos que enfrentan los funcionarios que combaten las economías ilegales en regiones complejas como el Valle del Cauca.
En resumenEl director de la DIAN en Tuluá, Gilberto Calao, fue asesinado por sicarios, en un crimen que las autoridades vinculan a su lucha contra el contrabando. Se ofrece una recompensa de 50 millones de pesos mientras se investiga a mafias locales como posibles autoras intelectuales del homicidio.