La ofensiva, ejecutada con drones cargados con explosivos, evidencia una escalada en las capacidades tecnológicas de los grupos armados y genera una fuerte respuesta del Gobierno Nacional. El atentado ocurrió en la noche del 18 de diciembre contra la Base Militar No. 27, adscrita al Batallón de Infantería N.° 14, ubicada en la vereda El Juncal.
Según las autoridades, el ataque fue perpetrado por el frente Camilo Torres Restrepo del ELN.
Los subversivos utilizaron drones y lanzaron artefactos explosivos desde una volqueta, impactando directamente los alojamientos donde descansaban los uniformados.
Las víctimas fatales fueron identificadas como los soldados profesionales Jaime Alejandro Cárdenas, Mateo Pino, Juan David Pérez, Kevin Andrés Méndez, Jhon Fredy Moreno y el soldado regular Brandon Daniel Valderrama.
Un séptimo militar falleció posteriormente por la gravedad de sus heridas.
Cuatro de los heridos más graves fueron trasladados al Hospital Militar Central en Bogotá.
Como respuesta, el presidente Gustavo Petro condenó el hecho, reconoció fallas de seguridad y anunció una inversión de un billón de pesos para adquirir sistemas antidrones. El Ministerio de Defensa ofreció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información sobre los responsables y ordenó un despliegue militar total en la zona para “golpear de manera contundente a responsables”.













