El hallazgo se produjo después de que su esquema de seguridad alertara a las autoridades al no poder contactarla.
La Policía ingresó a la vivienda y encontró a la jueza en su cama, arropada y sin signos visibles de violencia.
Las autoridades manejan dos hipótesis principales: suicidio o una sobredosis, aunque no se descarta un homicidio.
La investigación se tornó más compleja tras el hallazgo de 26 papeletas de cocaína en el apartamento. El caso ha reavivado el debate sobre las presiones que enfrentaba Polanía, quien se había hecho notoria por su estilo de vida (publicaba contenido fitness y de sus tatuajes en redes) y por polémicas como aparecer fumando y con poca ropa en una audiencia virtual, lo que le valió una suspensión. Meses antes de su muerte, la jueza había denunciado públicamente ser víctima de “acoso y persecución” laboral por parte de altos funcionarios de la rama judicial en Cúcuta, así como conflictos con su expareja, Anuar Salín Jure. En audios que dejó grabados y que ahora analiza la Fiscalía, Polanía llegó a decir: “Si a mí me llega a pasar algo, es culpa de él”. Su última publicación en redes sociales fue un enlace a una sentencia de la Corte Constitucional sobre el derecho a la salud mental y al trabajo digno, lo que ha sido interpretado como un mensaje “muy diciente” sobre su estado emocional.













