27, adscrita al Batallón de Infantería N.º 14 “Capitán Antonio Ricaurte”, fue atribuido por las autoridades al Frente Camilo Torres Restrepo del ELN.

Los atacantes utilizaron una combinación de tácticas que incluyó drones cargados con explosivos, ráfagas de fusil y el lanzamiento de cilindros bomba desde una volqueta, que impactaron directamente los alojamientos de los soldados. El saldo final fue de siete militares fallecidos y 31 heridos, de los cuales cuatro fueron trasladados a Bogotá en estado crítico. Este suceso es considerado uno de los cinco más graves contra la Fuerza Pública durante el actual gobierno. Tras los hechos, el presidente Gustavo Petro lideró un consejo de seguridad y reconoció fallas operativas.

Específicamente, señaló la “falta de la guardia de la estación en la ruta del sol II frente a la base de entrenamiento militar”. Como respuesta, el Gobierno anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información sobre los responsables y autorizó una inversión de un billón de pesos, bajo la figura de urgencia manifiesta, para adquirir sistemas antidrones. El comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, admitió que la inteligencia militar es “una de las capacidades más débiles que tenemos”, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ordenó el despliegue total de capacidades militares en la zona para “golpear de manera contundente a responsables”.