Las víctimas mortales fueron identificadas como los subintendentes Jorge Leandro Gómez Ochoa, de 36 años, y Rober Stiven Melo Londoño, de 33. Los uniformados se encontraban realizando labores de patrullaje cuando fueron sorprendidos por la detonación de al menos dos artefactos explosivos de alto poder. Aunque fueron trasladados a un centro asistencial, fallecieron debido a la gravedad de las heridas.
El general Henry Bello, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, afirmó que "los artefactos explosivos utilizados corresponden al perfil criminal que emplea el ELN". Tras el ataque, se realizó un consejo de seguridad en la ciudad, donde las autoridades anunciaron una recompensa de hasta 400 millones de pesos por información que conduzca a la captura de los responsables. El alcalde Alejandro Éder lamentó el hecho y señaló que en Cali no se registraban ataques de este tipo por parte del ELN recientemente, lo que evidencia un deterioro de la seguridad y la posible presencia de milicias urbanas de este grupo en la ciudad.













