Su ubicación se produjo después de que fuera rescatada del río Támesis tras un aparente intento de suicidio, lo que culminó una intensa búsqueda internacional activada por una circular roja de Interpol.

El hallazgo de Guzmán fue posible gracias a la cooperación entre las autoridades colombianas y británicas. Una pista clave surgió de un video en el que la empresaria negaba las acusaciones, donde se le observó bebiendo agua de una botella marca Buxton, producto comercializado principalmente en el Reino Unido.

Este detalle, sumado a registros migratorios, centró la búsqueda en Londres. La Policía Metropolitana de la ciudad recibió una alerta sobre una "mujer en apuros" en el puente de Battersea y la rescató del agua. Al ser identificada en el hospital, se confirmó que era la fugitiva requerida por Colombia.

Actualmente, Guzmán se encuentra hospitalizada bajo evaluación psicológica y vigilancia especial, amparada por la ley de salud mental del Reino Unido.

Esta situación, según fuentes judiciales, podría retrasar su proceso de extradición a Colombia "entre ocho meses y un año". La Fiscalía colombiana la acusa de ser la responsable de enviar unas frambuesas contaminadas con talio a la vivienda de su expareja, Juan de Bedout, lo que causó la muerte de la hija de este y una amiga de ella. Mientras tanto, la embajadora de Colombia en el Reino Unido, Laura Sarabia, aclaró que la judicialización formal se llevará a cabo una vez sea dada de alta.