Guzmán, contra quien pesa una circular roja de Interpol, aseguró en una entrevista que no tiene “absolutamente nada que ver con eso” y que todo es “un montaje”. Sin embargo, admitió haber instalado un localizador GPS en el auto de Juan de Bedout, padre de una de las víctimas, con quien sostuvo una relación extramatrimonial, calificándolo como un “error personal” producto de los celos. La investigación ha revelado que el paquete con las frambuesas fue enviado a nombre del hijo de De Bedout. Además, la Fiscalía indaga una posible conexión con la muerte de la esposa de De Bedout en 2021, cuyo cuerpo también presentó rastros de talio. El abogado de una de las familias, Majer Abushihab, afirmó que la investigación cuenta con un “muy amplio y serio caudal probatorio” y que “hay más personas en la mira de la Fiscalía”. Se ha establecido que la llamada para solicitar el domicilio de las frutas se realizó desde Bogotá, donde Guzmán se encontraba en ese momento, y no desde Argentina como se creía inicialmente.

Las autoridades han ofrecido un ultimátum para su entrega voluntaria.