El alcalde Pablo Peña describió la situación como una “toma inmisericorde y violenta”, afirmando que su municipio quedó “prácticamente tomado”.

La Defensoría del Pueblo denunció que los disidentes amenazaron a los habitantes para que abandonaran el casco urbano e instalaron artefactos explosivos en las vías de acceso, provocando el desplazamiento de decenas de familias. La ofensiva incluyó el saqueo de la caja fuerte del Banco Agrario, tras lo cual se observaron billetes volando en medio del humo de las explosiones. Como respuesta a la crisis, la cúpula militar, encabezada por el comandante general de las Fuerzas Militares, almirante Francisco Cubides, se desplazó a la zona. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ordenó “el despliegue de todas las capacidades de la Fuerza Pública para neutralizar a los criminales”. La vicepresidenta Francia Márquez también se pronunció, afirmando: “No podemos permitir que grupos al margen de la ley impongan el terror en los territorios”. Este ataque se enmarca en una continua ofensiva de ‘Mordisco’ en el Cauca, que ha incluido otros atentados en la región.