“Es que usted no le dio bien, eso era para que le diera una low kick bien hecha (…) no que mucho kickboxing, yo le hubiera pegado más duro”, son las palabras que presuntamente habría dicho, escalando la confrontación que terminó con la vida del estudiante.

Las pesquisas revelaron que Fernández Sulbarán, de nacionalidad venezolana, era conocida en el sector de San Victorino, donde trabajaba uno de los agresores. Aunque su madre había declarado en noviembre que su hija no había salido del país y que ya había sido citada por la Fiscalía, la orden de captura, fechada el 3 de diciembre, busca asegurar su comparecencia ante la justicia para esclarecer su participación en el homicidio. La Fiscalía había solicitado previamente verificar su situación migratoria y crear un historial en el exterior, previendo una posible fuga. Este avance judicial es clave para determinar el grado de responsabilidad de todos los implicados en un caso que ha conmocionado a la opinión pública por la brutalidad del ataque.