Los análisis forenses confirmaron que la fruta contenía talio, un metal pesado altamente tóxico, inodoro e incoloro.
La principal hipótesis de la Fiscalía se centra en la relación extramatrimonial que Guzmán habría sostenido con Juan de Bedout, padre de una de las víctimas. Según las pesquisas, este vínculo sería el “hilo conductor de una tragedia”. La investigación ha revelado detalles perturbadores, como el hecho de que el paquete con las frambuesas iba dirigido al hijo de De Bedout, no a las niñas. Además, el caso tomó un giro más siniestro al descubrirse que la madre de una de las menores, fallecida en 2021 por un cáncer, también había presentado niveles elevados de talio en su cuerpo en 2020. Aunque no se pudo determinar si el veneno causó su muerte, la coincidencia ha llevado a la Fiscalía a indagar “una posible cadena de envenenamientos”. El abogado de una de las familias, Majer Abushihab, afirmó que “hay más personas en la mira de la Fiscalía”, sugiriendo que Guzmán no habría actuado sola. Desde el exterior, Zulma Guzmán ha negado las acusaciones, declarando: “ese culpable no soy yo”, y ha expresado su dolor por la pérdida de las niñas, aunque la Fiscalía asegura contar con un “amplio y serio caudal probatorio” en su contra.










