Las autoridades han solicitado a Interpol la emisión de una notificación roja para su captura internacional, tras determinar que su última ubicación conocida fue en Argentina, aunque podría haberse trasladado a Europa.

La investigación ha destapado una compleja trama de relaciones personales y eventos pasados que podrían ser determinantes. Guzmán habría mantenido una relación extramatrimonial con el empresario Juan de Bedout Vargas, padre de una de las menores fallecidas. Según testimonios, la relación terminó mal, y Guzmán habría mostrado actitudes sospechosas, como el presunto intento de instalar un localizador GPS en el vehículo de la familia De Bedout y fingir interés en arrendar un apartamento en el mismo edificio donde residían. Un giro aún más oscuro es la investigación sobre la muerte de la esposa de De Bedout años atrás; aunque la causa oficial fue cáncer, exámenes forenses posteriores revelaron la presencia de talio en su organismo. El abogado de una de las familias de las víctimas, Majer Abushihab, ha declarado que la Fiscalía tiene un "muy amplio y serio caudal probatorio" y que "hay más personas en la mira", sugiriendo que Guzmán no actuó sola. La Fiscalía ha dado un ultimátum de diez días a la empresaria para que se presente ante la justicia, mientras se analizan comunicaciones y se interroga a personas de su círculo cercano, incluyendo un guía espiritual que la frecuentaba. La defensa de Guzmán sostiene su inocencia, pero el cúmulo de evidencias ha fortalecido el caso en su contra.