Según las investigaciones y testimonios, Fernández Sulbarán habría incitado la violencia que llevó al fatal desenlace.

Videos de seguridad la muestran junto a los otros dos implicados ya judicializados: Juan Carlos Suárez Ortiz, quien usaba un disfraz de diablo, y Ricardo González Castro, con orejas de conejo, ambos enviados a prisión intramural.

Un testimonio clave, presentado bajo juramento, indica que la joven de 24 años habría provocado a Suárez para que golpeara a Moreno con más fuerza, diciendo: "Es que usted no le dio bien, eso era para que le diera una low kick bien hecha (…) no que mucho kickboxing, yo le hubiera pegado más duro".

Estas palabras la posicionan como una figura central en la escalada de la agresión. La Fiscalía había solicitado previamente la revisión del estatus migratorio de Fernández Sulbarán, de nacionalidad venezolana. Las pesquisas también revelaron que era conocida en la zona de San Victorino, donde trabajaba uno de los agresores. A pesar de que su madre declaró en noviembre que su hija no había salido del país y ya había sido citada por la Fiscalía, la orden de captura, fechada el 3 de diciembre, fue confirmada por allegados a la familia de la víctima, lo que indica un avance significativo para esclarecer su participación en los hechos.