Tras el hecho, la Policía Nacional desplegó un plan operativo con equipos especializados de inteligencia y criminalística para dar con el paradero de los autores materiales e intelectuales. Este asesinato se suma a una creciente ola de violencia en el Huila, que incluye homicidios de civiles, ataques a estaciones de policía y un aumento del desplazamiento forzado, con más de 1.200 familias que han tenido que abandonar sus tierras en lo que va del año, según líderes locales.