El caso, que inicialmente se manejó como una intoxicación alimentaria, dio un giro al confirmarse la presencia deliberada del metal pesado, revelando un crimen premeditado con un posible móvil pasional.
Los hechos ocurrieron en abril de 2025, cuando dos adolescentes de 15 años fallecieron días después de ingerir unas frambuesas cubiertas de chocolate durante una reunión en el exclusivo barrio de Rosales. El dictamen de Medicina Legal fue contundente: la causa de muerte fue intoxicación aguda por talio, un veneno de alta toxicidad. La investigación de la Fiscalía determinó que las frutas contaminadas fueron enviadas a través de una empresa de mensajería como un supuesto regalo.
Las pesquisas apuntaron a Zulma Guzmán, una economista y empresaria del sector tecnológico, quien presuntamente coordinó el envío. Según la Fiscalía, Guzmán mantenía una relación sentimental con el padre de una de las víctimas, lo que orienta la hipótesis hacia un conflicto pasional. Además, se indaga una posible conexión con la muerte no esclarecida de la esposa de este hombre, ocurrida dos años antes. La investigación también reveló que Guzmán habría intentado instalar un localizador GPS en un vehículo de la familia y fingió interés en arrendar un apartamento contiguo al de una de las víctimas. Tras conocerse la muerte de las menores, la sospechosa abandonó Colombia y se ha desplazado por Argentina, Brasil, España y el Reino Unido, lo que motivó la solicitud de una circular roja de Interpol para su captura internacional.













