Al oponer resistencia, recibió dos disparos que le causaron la muerte.

La rápida reacción de un patrullero que se encontraba en la zona fue crucial; en el enfrentamiento, uno de los delincuentes fue abatido, mientras que su cómplice, un menor de 16 años, fue capturado con una herida en el brazo. La investigación reveló que el adolescente ya tenía antecedentes por hurto calificado y se encontraba en libertad vigilada. La motocicleta utilizada en el crimen había sido reportada por la comunidad y un edil local semanas antes, vinculándola a una serie de atracos en los barrios Navarra, San Patricio y Chicó, lo que generó indignación por la aparente falta de acción preventiva. El padre de la víctima, Jean Claude Bossard Serpa, expresó su dolor y frustración, afirmando que “estamos en manos de delincuentes” y lamentando que su hijo fuera asesinado el mismo día que cumpliría 30 años. El caso ha impulsado un debate nacional sobre la efectividad de las medidas para menores infractores, la reincidencia criminal y la necesidad de fortalecer las estrategias de seguridad ciudadana en la capital.