Los hechos ocurrieron cuando la Policía fue alertada sobre el hurto de un vehículo. Tras una persecución, los agentes lograron detener a los dos sospechosos, quienes fueron retenidos y golpeados por la comunidad antes de ser entregados a las autoridades. Al verificar sus antecedentes, se constató que uno de los hombres tenía diez anotaciones por delitos como hurto calificado, violencia intrafamiliar y lesiones personales, mientras que el otro acumulaba siete registros por hurto, falsedad marcaria y tráfico de estupefacientes. A pesar de haber sido capturados en flagrancia y de su extenso historial delictivo, un juez de control de garantías decidió no imponerles medida de aseguramiento privativa de la libertad. La decisión causó una fuerte reacción de rechazo en la comunidad y entre las autoridades policiales, quienes ven cómo sus esfuerzos para capturar delincuentes son a menudo invalidados por el sistema judicial. El caso pone de relieve la problemática conocida como la “puerta giratoria” de la justicia, donde delincuentes con múltiples antecedentes regresan rápidamente a las calles a seguir delinquiendo. Según cifras de la Policía, aunque en lo que va del año se han capturado 2.600 personas y recuperado 202 vehículos en Bogotá, muchos de los detenidos son puestos en libertad poco después.