Los hechos ocurrieron entre el 5 y el 9 de abril, cuando dos niñas fallecieron en Bogotá tras consumir frambuesas contaminadas con el metal pesado. Según la investigación de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá, el producto fue enviado a la residencia de las víctimas a través de una empresa de mensajería, presentado falsamente como un regalo para no levantar sospechas. El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que la intoxicación con talio fue la causa de la muerte. Las autoridades identificaron a Zulma Guzmán Castro, dueña de una compañía de alquiler de vehículos eléctricos, como la posible autora intelectual y material del envío de las frambuesas adulteradas. Tras conocerse la intoxicación y posterior muerte de las menores, Guzmán Castro abandonó Colombia, viajando inicialmente a Argentina.
La fiscal del caso presentó el material probatorio ante un juez, quien emitió una orden de captura en su contra. Debido a que existen indicios de que la mujer se ha desplazado por varios países, incluyendo Brasil, España y el Reino Unido, la Fiscalía solicitó la notificación roja de Interpol para facilitar su detención y extradición a Colombia.












