La investigación reveló que el capitán la obligó a ingresar al automóvil, donde le disparó. Según el abogado de la familia de la víctima, Luis Eduardo Leyva, Mora había terminado la relación sentimental hacía meses, pero Masmela insistía en contactarla.

El día del crimen, ella accedió a hablar con él confiando en que se encontraban en una guarnición militar segura. Una amiga de la oficial, que se encontraba fuera del vehículo, fue testigo auditiva de los hechos y alertó a las autoridades.

El caso se agravó al descubrirse que Masmela tenía una anotación previa por amenazar a otra expareja con la frase: “si usted no es para mí, no es para nadie”.

Este antecedente genera serias dudas sobre cómo superó los filtros psicológicos para su reciente ascenso a mayor.

Además, el arma utilizada no era de dotación oficial, y en su habitación se encontraron otras dos armas ilegales, lo que evidencia una alarmante falla en los controles de seguridad del Cantón Norte. La familia de Mora, a través de su abogado, ha anunciado que llevará el caso a la jurisdicción contencioso-administrativa para buscar la responsabilidad del Estado.