El hombre, cuya identidad no fue revelada en todos los artículos, utilizaba un modus operandi elaborado para engañar a sus víctimas.

El agresor creaba perfiles falsos en redes sociales donde publicaba atractivas ofertas de empleo como modelo webcam, con salarios de hasta 4 millones de pesos.

Una vez que las jóvenes mostraban interés y acordaban una entrevista, las citaba en un punto de encuentro para luego llevarlas a zonas boscosas y aisladas. En estos lugares, las sometía a abusos sexuales, las grababa y posteriormente las extorsionaba con el material íntimo para evitar que lo denunciaran.

El caso de Catalina Leyva fue el que permitió destapar este patrón criminal.

La joven desapareció tras acudir a una de estas supuestas entrevistas de trabajo.

Su cuerpo fue encontrado días después con signos de estrangulamiento y abuso. La investigación, que contó con el testimonio de varias sobrevivientes que decidieron denunciar, fue clave para identificar al agresor y su método. La Fiscalía imputó al capturado los delitos de feminicidio agravado, acceso carnal violento, extorsión y pornografía con menores, entre otros. Un juez de la República le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario.