La Corte Suprema de Justicia dejó en firme las condenas contra varios miembros de la Policía Nacional por su participación en el asesinato del joven grafitero Diego Felipe Becerra, ocurrido en 2011. El alto tribunal confirmó la culpabilidad del coronel (r) Nelson Arévalo, el subintendente Fleyber Zarabanda, el sargento Juan Leal y el patrullero Wilmer Alarcón, este último autor material del disparo. Aunque la Corte ratificó la responsabilidad de los uniformados, realizó un ajuste técnico a las penas impuestas por el Tribunal Superior de Bogotá. La Sala de Casación Penal encontró que en la condena de segunda instancia se había aplicado dos veces una causal de agravación de los delitos, lo que resultó en una pena mayor a la que correspondía legalmente. Por este motivo, si bien se mantuvo el sentido condenatorio del fallo, se modificó la dosificación de las sentencias para corregir el error.
Este caso ha sido emblemático en la lucha contra la impunidad y la violencia policial en Colombia.
Diego Felipe Becerra fue asesinado por el patrullero Alarcón, y posteriormente, varios uniformados, incluyendo altos oficiales, participaron en una trama para alterar la escena del crimen y presentar al joven como un delincuente que supuestamente había atracado un bus, intentando justificar el homicidio. La decisión de la Corte Suprema cierra un largo capítulo judicial y reafirma la responsabilidad de los agentes del Estado en uno de los casos de abuso de autoridad más sonados de la última década en el país.
En resumenEn una decisión definitiva, la Corte Suprema de Justicia confirmó la culpabilidad de varios policías en el asesinato del grafitero Diego Felipe Becerra en 2011. Aunque ratificó las condenas, ajustó la duración de las penas por un error técnico, poniendo fin a un emblemático caso de abuso policial y alteración de la escena del crimen.