Este caso ha sido emblemático en la lucha contra la impunidad y la violencia policial en Colombia.

Diego Felipe Becerra fue asesinado por el patrullero Alarcón, y posteriormente, varios uniformados, incluyendo altos oficiales, participaron en una trama para alterar la escena del crimen y presentar al joven como un delincuente que supuestamente había atracado un bus, intentando justificar el homicidio. La decisión de la Corte Suprema cierra un largo capítulo judicial y reafirma la responsabilidad de los agentes del Estado en uno de los casos de abuso de autoridad más sonados de la última década en el país.