Las siete familias involucradas habían ingresado a Colombia entre el 22 y 23 de octubre desde Nueva York.

La secta Lev Tahor, fundada en 1988, ha sido objeto de investigaciones y condenas en varios países, incluyendo Guatemala y Estados Unidos, por delitos graves como secuestro, abuso infantil y explotación sexual.

El alcalde de Yarumal reveló que la comunidad estaba “de paso” por el municipio. Tras el operativo, que contó con el apoyo del Gaula Militar, la Policía y el ICBF, todos los miembros del grupo fueron trasladados a un Centro de Bienestar Familiar de Servicios Migratorios en Medellín. Allí, el ICBF inició el proceso de restablecimiento de derechos de los menores. La directora de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero, destacó que la prioridad es “garantizar la protección de los menores de edad” y que se actuó con un “enfoque preventivo”. El gran rabino de la comunidad judía en Colombia, Alfredo Goldschmidt, calificó al grupo como “unos locos” y “criminales”, y aclaró que son “absolutamente rechazados por todo el judaísmo organizado”. Expertos señalan que el ingreso de miembros de esta secta, con alertas de Interpol, evidencia posibles fallas en los controles migratorios del país.