Un conductor, identificado como Mauricio Cendales Parra, de 39 años, murió tras ser brutalmente golpeado por una turba de motociclistas en la localidad de Kennedy, Bogotá. El hecho, ocurrido después de que Cendales atropellara a varias personas en un presunto estado de embriaguez, ha puesto de manifiesto la grave problemática de la justicia por mano propia y la intolerancia en la capital. El incidente comenzó en la Avenida de las Américas con carrera 68, donde Cendales, al volante de una camioneta azul, realizó maniobras peligrosas y arrolló a varios motociclistas, incluido un policía. Al intentar huir, se desató una persecución masiva por parte de unos 200 motociclistas.
La fuga terminó cuando chocó contra un puesto de comidas rápidas, momento en que fue rodeado, sacado del vehículo y agredido con cascos, palos y sillas hasta causarle la muerte por “politraumatismos”. La familia de Cendales ha revelado que padecía problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, y que el día de los hechos estaba atravesando una crisis de agresividad, negando que estuviera bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, los registros oficiales mostraron que tenía un historial de infracciones de tránsito con multas pendientes por más de dos millones de pesos.
El alcalde Carlos Fernando Galán condenó el linchamiento, afirmando que “nada justifica” la justicia por mano propia.
Las autoridades están revisando videos para identificar a los responsables de la agresión.
En resumenEl trágico incidente en Kennedy resalta una peligrosa tendencia de violencia colectiva, alimentada por la frustración ciudadana ante la imprudencia vial y la inseguridad. El caso plantea complejas preguntas sobre la salud mental, la seguridad en las vías y el colapso de la confianza en la justicia institucional.