El departamento del Cauca enfrenta una grave escalada de violencia perpetrada por diferentes frentes de las disidencias de las Farc, que ha generado temor entre la población y ha dejado un saldo de uniformados heridos y un líder social asesinado. Los ataques se han concentrado en el norte y sur del departamento, evidenciando una disputa por el control territorial y las rutas del narcotráfico. En el norte del Cauca, el frente Dagoberto Ramos ha protagonizado hostigamientos en municipios como Caloto y Padilla. En Caloto, hombres armados atacaron la estación de Policía con ráfagas de fusil y explosivos artesanales, generando combates en el casco urbano.
Este hecho se suma a un ataque previo con un dron explosivo contra el hospital del mismo municipio.
En Jamundí (Valle del Cauca), zona limítrofe, el frente Jaime Martínez atacó la subestación de Policía de Potrerito, obligando a docentes y estudiantes de una institución educativa a resguardarse en el suelo. En el sur del departamento, en el municipio de Patía, se registraron fuertes combates entre el Ejército y disidencias de 'Iván Mordisco', y fue asesinado un reconocido líder social en el corregimiento de El Hoyo, crimen por el cual se sospecha de la estructura 'Carlos Patiño'. Además, en el marco de la lucha contra estas estructuras, se reportó la captura de tres personas vinculadas a una red de narcotráfico en Mercaderes, uno de ellos con fines de extradición. Asocaña también denunció el asesinato de un trabajador del sector azucarero en Padilla, sumando cinco homicidios en 2025 en la región.
En resumenLa situación de orden público en el Cauca es crítica, con ataques sistemáticos de las disidencias de las Farc contra la fuerza pública y la población civil. Los hostigamientos, combates y asesinatos selectivos reflejan una intensificación del conflicto armado en varias subregiones, impulsado por disputas territoriales y economías ilícitas, que mantiene a las comunidades en un estado de zozobra constante.