Una investigación periodística señaló que la cédula de Pérez Marroquín coincide con la de un individuo condenado en 1994 por el asesinato de dos sicarios implicados en el magnicidio de Luis Carlos Galán, sugiriendo una larga trayectoria en redes de violencia política. La jueza del caso impuso medida de aseguramiento en centro carcelario, advirtiendo sobre el peligro que representa para la comunidad y la posibilidad de que estuviera planeando nuevos atentados, ya que se mencionó que “se estaba orquestando otra conducta mucho más grave contra una persona que iba a ser cometida con explosivos”.