El asesinato del empresario Jorge Hernando Uribe Bejarano ha conmocionado a Cali, especialmente después de que la Fiscalía señalara a su propio hermano, Juan Carlos Uribe, como presunto determinador del crimen. A pesar de las pruebas presentadas, que incluyen chats y registros de llamadas, un juez ordenó su libertad, una decisión que ha sido apelada por la Fiscalía y duramente criticada por la familia de la víctima. Jorge Hernando Uribe desapareció el 6 de abril de 2025 y su cuerpo fue hallado cinco días después, desmembrado y calcinado, en una zona rural de Cali. La investigación apuntó rápidamente a su hermano, Juan Carlos, quien fue capturado e imputado por los delitos de desaparición forzada y homicidio agravado, cargos que no aceptó. La Fiscalía sostiene que tiene pruebas “contundentes” que lo vinculan con los sicarios contratados para cometer el crimen, incluyendo los números de los presuntos asesinos en su teléfono.
La hija de la víctima, Alejandra Uribe, ha sido una voz crítica contra la decisión judicial.
En declaraciones a medios, afirmó que su tío “lo entregó” y que fue la última persona en verlo con vida. Además, denunció que la familia está “llena de odio” y que incluso la están culpando a ella por el crimen de su padre. La juez 16 penal municipal argumentó que la Fiscalía no sustentó adecuadamente el peligro de fuga o la obstrucción a la justicia para justificar la detención preventiva. Aunque Juan Carlos Uribe quedó en libertad, sigue vinculado al proceso mientras se resuelve la apelación del ente acusador.
En resumenEl caso del empresario Jorge Hernando Uribe expone un drama familiar y un complejo proceso judicial donde la decisión de un juez de liberar al principal sospechoso ha generado un profundo debate sobre la suficiencia de las pruebas y las garantías procesales, dejando a la familia de la víctima en una dolorosa búsqueda de justicia.