El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, enfrenta una indagación previa por parte de la Procuraduría y una compulsa de copias a la Corte Suprema de Justicia por presuntas irregularidades contractuales durante su gestión como agente interventor de la empresa de energía Air-e. Las denuncias, reveladas por la revista Cambio, apuntan a millonarios sobrecostos en la compra de materiales eléctricos, como transformadores, a través de un esquema de tercerización que se habría implementado entre octubre de 2024 y marzo de 2025. La investigación se centra en un contrato marco de valor indefinido adjudicado al Consorcio Suministros Eléctricos de Colombia (SEC).
Según los documentos, este consorcio compraba los materiales directamente a los fabricantes y luego los revendía a Air-e con sobrecostos que alcanzarían hasta el 60 %.
Por ejemplo, transformadores que el fabricante vendía al consorcio por 7.8 millones de pesos, eran facturados a Air-e por 12.8 millones.
La Procuraduría busca determinar si existió un detrimento patrimonial y ha solicitado pruebas técnicas para comparar los precios pagados con los del mercado.
Por su parte, el ministro Palma ha negado las acusaciones, calificándolas como parte de un plan para afectar su reputación con fines políticos. Aseguró que durante su gestión no autorizó ninguna compra y que actuó para solucionar una crisis de flujo de caja que enfrentaba la empresa, pero los documentos muestran que él firmó el contrato marco que fijaba los precios elevados antes de su salida.
En resumenEl ministro Edwin Palma está bajo escrutinio por su gestión en Air-e, donde se le acusa de implementar un modelo de compras que generó sobrecostos millonarios. Mientras la Procuraduría y la Fiscalía avanzan en las investigaciones, el caso pone en tela de juicio la transparencia en las intervenciones estatales a empresas de servicios públicos y añade presión política al gabinete actual.