El azar determinó dos llaves de máximo interés que se disputarán a partido único. La más destacada es el clásico del fútbol colombiano entre Atlético Nacional y Millonarios, que se jugará en el estadio Atanasio Girardot de Medellín. El otro cruce enfrentará a América de Cali contra Atlético Bucaramanga en la capital del Valle del Cauca. Este formato, que garantiza “clásicos de alta tensión con tintes continentales desde el arranque del año competitivo”, pone en una situación de máxima presión a los clubes, ya que no hay margen de error. La eliminación en esta instancia no solo representa un fracaso deportivo, sino también un golpe económico significativo, pues los equipos dejarán de percibir los premios otorgados por la confederación por avanzar a la fase de grupos. La localía, definida por el sorteo, se convierte en un factor crucial que podría inclinar la balanza en duelos que se anticipan muy parejos. La expectativa es enorme, especialmente por el enfrentamiento entre ‘verdolagas’ y ‘embajadores’, dos de los equipos con mayor historia y afición del país, cuyo destino internacional se decidirá en un único y vibrante encuentro.