El año 2025 ha sido calificado como “para el olvido” para el equipo bogotano, que experimentó un primer semestre competitivo pero sin títulos y una segunda mitad marcada por eliminaciones tempranas en todos los frentes.
La caída en la primera ronda del torneo continental fue uno de los puntos más bajos de una campaña que no cumplió con las expectativas. Como consecuencia directa de este rendimiento deficiente, la directiva ha iniciado un proceso de renovación del plantel. Esta reestructuración incluye la salida de varios jugadores, con un enfoque particular en liberar cupos de extranjeros. Nombres como el defensor costarricense Juan Pablo Vargas, el delantero Santiago Giordana y el brasileño Bruno Sávio, cuyo contrato fue rescindido de mutuo acuerdo, son parte de los movimientos que buscan ajustar la nómina a las necesidades del cuerpo técnico y abrir espacio para nuevas incorporaciones que aporten jerarquía y un impacto inmediato. La evaluación de la continuidad de Vargas, por ejemplo, se da en un contexto donde el club busca priorizar refuerzos en otras áreas, evidenciando que los fracasos en torneos como la Sudamericana han forzado decisiones estructurales para recuperar el protagonismo perdido.













