Doce años después, bajo la dirección técnica de Mauricio Pellegrino, Lanús repitió la hazaña, nuevamente frente a un rival brasileño, lo que desató la euforia de su hinchada. Para Atlético Mineiro, la derrota significó una profunda decepción, quedándose a un paso de la gloria continental y debiendo conformarse con el subcampeonato en un desenlace doloroso. La victoria no solo otorga a Lanús un prestigioso trofeo internacional, sino que también le asegura un cupo directo para disputar la Copa Libertadores 2026, consolidando su presencia en la élite del fútbol sudamericano para la próxima temporada. El triunfo se destaca como el título internacional más importante en la historia reciente del club del sur del Gran Buenos Aires, cerrando una campaña sobresaliente en la que demostró solidez, carácter y efectividad en los momentos decisivos para superar a sus rivales y alcanzar la gloria.