Con esta victoria, el equipo dirigido por Mauricio Pellegrino no solo alzó el trofeo continental, sino que también aseguró un cupo directo a la Copa Libertadores 2026.

La conquista fue celebrada masivamente por sus hinchas, que se desplazaron en gran número a la capital paraguaya.

Este logro es considerado histórico para un club descrito como el "club de barrio más grande del mundo", que repite la hazaña conseguida en 2013, cuando también derrotó a un rival brasileño, Ponte Preta, para ganar su primer título de Sudamericana.