La eliminación del Once Caldas en los cuartos de final de la Copa Sudamericana a manos de Independiente del Valle se convirtió en uno de los momentos más críticos y dolorosos para el club de Manizales durante el segundo semestre de 2025. Este revés no solo truncó las aspiraciones internacionales del equipo, sino que también tuvo repercusiones en su rendimiento en la liga local y generó un ambiente de controversia interna. Según los informes, la participación en el torneo continental tuvo un alto costo para el equipo, que tuvo que "resignar algunos partidos de Liga" antes de su eliminación, lo que afectó su posición en el campeonato doméstico. La derrota ante Independiente del Valle fue descrita como particularmente dolorosa para todos en el club: aficionados, directivos, cuerpo técnico y jugadores.
La frustración fue tal que, posteriormente, surgieron rumores infundados que sugerían que el equipo había "vendido el partido". Esta situación escaló al punto que Dayro Moreno, goleador y referente del equipo, tuvo que salir a desmentir públicamente dichas acusaciones.
En sus declaraciones, el delantero fue enfático: "Ni por la cabeza nos pasa vender un partido, fueron cosas de fútbol, somos una familia y tenemos nuestra conciencia tranquila". Moreno admitió el profundo impacto emocional de la derrota, afirmando que "fue un partido que nos dolió mucho a todos". Este episodio refleja no solo el golpe deportivo que significó quedar fuera de la Sudamericana, sino también la tensión y el desgaste que la alta competencia internacional puede generar en un plantel, afectando su estabilidad y desempeño general.
En resumenLa eliminación de Once Caldas en la Copa Sudamericana fue un duro golpe deportivo y anímico que afectó su campaña en la liga y desató polémicas internas, evidenciando el alto costo de la competencia internacional para el club.