Sin embargo, el logro individual quedó opacado por la frustración colectiva, un sentimiento que el propio jugador resumió con una contundente palabra: "fracaso".
Dayro, a sus 40 años, vivió una segunda juventud en el certamen continental, consolidándose como la principal figura del equipo de Manizales. Con un total de 10 goles, se convirtió en el máximo artillero de la edición, superando por un amplio margen a sus competidores más cercanos. Su actuación fue determinante en cada fase, destacando el doblete que marcó en Quito contra Independiente del Valle, que le dio a su equipo una ventaja de 2-0 en la ida de los cuartos de final. Con esta cifra, el tolimense quedó a solo un gol de igualar el récord de más anotaciones en una sola edición del torneo, ostentado por el chileno Eduardo Vargas con 11 tantos en 2011. A pesar de su brillante desempeño personal, la eliminación en casa fue un golpe devastador para el veterano atacante.
En declaraciones posteriores al partido, Moreno no ocultó su decepción.
"Esto es un fracaso, la verdad.
Desilusión, tristeza con toda la gente que nos vino a apoyar, con la hinchada de Once Caldas y toda Colombia que estaba a favor nuestro", expresó visiblemente afectado. Para Dayro, esta campaña representaba una de sus últimas oportunidades de conseguir otro título internacional con el club de sus amores, con el que ya había ganado la Copa Libertadores en 2004.













