Sin embargo, la realidad fue muy distinta.

Independiente del Valle, con la experiencia de sus títulos recientes en 2019 y 2022, planteó un partido inteligente y agresivo. El equipo ecuatoriano logró igualar la serie con un doblete de Michael Hoyos, quien anotó de cabeza a los 27 y 51 minutos, silenciando al público local y llevando la definición a los penales. En la tanda desde los doce pasos, la tensión fue máxima.

Mientras Independiente del Valle mostró mayor efectividad, Once Caldas sufrió dos fallos determinantes: primero, el cobro de Robert Mejía que se estrelló en el palo, y finalmente, el remate del arquero James Aguirre, quien se convirtió en el villano de la noche al no poder convertir el penal decisivo. La eliminación fue calificada por el propio Dayro Moreno como un "fracaso", un sentimiento compartido por la hinchada que veía en esta campaña la oportunidad de revivir las glorias pasadas, como la Copa Libertadores de 2004.