Sin embargo, el panorama general para el fútbol colombiano es preocupante.

Los artículos destacan un declive de los equipos del país en esta clasificación, con un dominio absoluto de clubes de Brasil y Argentina.

Atlético Nacional es el único representante colombiano dentro del top 30, lo que refleja una pérdida de protagonismo a nivel continental. Esta caída en el ranking no es solo una cuestión de prestigio, sino que tiene consecuencias directas: una posición más baja se traduce en cruces potencialmente más difíciles en los sorteos y menos ventajas deportivas. La situación genera una señal de alerta sobre la competitividad de la liga local y subraya la necesidad urgente de que los clubes colombianos mejoren su rendimiento en las copas internacionales para recuperar terreno y asegurar mejores condiciones en futuras ediciones.