Al alcanzar su cuarto título, Flamengo se une a un selecto grupo de clubes con múltiples consagraciones en el torneo más prestigioso de América. Este éxito es el resultado de un proyecto deportivo sostenido, una fuerte inversión económica y la conformación de una plantilla con jugadores de élite, capaces de competir al más alto nivel. La combinación de la Libertadores con el título del Brasileirão en la misma temporada es una muestra de su poderío y capacidad para mantener un rendimiento superlativo en diferentes competiciones. La obtención de este cuarto trofeo no solo engrandece la historia del 'Mengão', sino que también establece un nuevo estándar de exigencia para sus competidores, afianzando una hegemonía que parece lejos de terminar.