Según su análisis, Boca Juniors jugó mejor durante el primer tiempo de la final en Madrid, controlando a las figuras de River y manteniendo la posesión del balón. Sin embargo, identifica un punto de inflexión claro: la entrada de Juan Fernando Quintero.

Benedetto reconoce que el colombiano "es el que cambia el partido", admitiendo que su talento fue el factor desequilibrante que finalmente inclinó la balanza a favor de River Plate. Esta perspectiva ofrece un valioso contexto sobre cómo se vivió la derrota desde el lado de Boca, reconociendo la superioridad del rival en un momento clave y el impacto de una genialidad individual que definió la final más importante de la historia del certamen.