El gol es descrito como una "obra" que sigue vigente y que genera admiración incluso en sus rivales. Darío 'Pipa' Benedetto, delantero de Boca en esa final, expresó su admiración por el talento del colombiano, afirmando: "Yo a Juanfer lo amo, es tremendo y fue quien cambió el partido". Estas declaraciones subrayan el impacto que tuvo esa jugada, no solo por su belleza técnica, sino por su trascendencia en el resultado final.

El recuerdo de ese gol se ha convertido en un símbolo de la grandeza de esa final, apodada "la final eterna", y ha consolidado a Quintero como un jugador capaz de aparecer en los momentos más importantes, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados y en la rica historia de la Copa Libertadores.