El equipo de Río de Janeiro superó por 1-0 a Palmeiras en el Estadio Monumental de Lima, Perú, alcanzando su cuarto título continental y consolidando su dominio en el fútbol sudamericano. La final fue un encuentro táctico y de gran tensión, característico de los duelos entre dos de las mayores potencias de Brasil. Ambos equipos mostraron cautela, priorizando el orden defensivo y generando pocas oportunidades claras de gol durante la primera mitad.

El partido se disputó principalmente en el mediocampo, con mucha fricción y juego cortado por las faltas.

La paridad solo se rompió en la segunda mitad gracias a una jugada a balón parado.

Al minuto 67, un tiro de esquina ejecutado por Giorgian De Arrascaeta encontró la cabeza de Danilo da Silva, quien se elevó en el área para marcar el único gol del partido. Tras la anotación, Palmeiras se vio obligado a arriesgar y buscó el empate con insistencia, llegando a tener una oportunidad inmejorable en los pies de Vitor Roque al minuto 89, pero el remate se fue desviado.

Flamengo, por su parte, supo gestionar la ventaja, cerró sus líneas defensivas y resistió los embates finales para asegurar la victoria. La celebración fue emotiva, especialmente para el técnico Filipe Luís, quien rompió en llanto al sonar el pitazo final, reflejando la magnitud del logro para la institución.