Los artículos destacan que esta tendencia se ha vuelto una constante en los últimos años.
Se menciona que de las últimas seis ediciones de la Copa Libertadores, contando la actual, la única que no tuvo un duelo final entre equipos de ese país fue la de 2023, cuando Fluminense se impuso a Boca Juniors. Este fenómeno es descrito como “un episodio más de la supremacía de los equipos brasileños en el continente”. La final de 2025 entre dos de los clubes más poderosos de Sudamérica es vista como la culminación de un proceso en el que los equipos brasileños han logrado una ventaja competitiva significativa, en parte gracias a su fortaleza económica que les permite construir plantillas con figuras de talla internacional. Este dominio plantea un desafío para los clubes del resto de Sudamérica, que deben competir contra el poderío de un país que ha hecho de la Copa Libertadores su principal objetivo.













