Su anhelo de redención es palpable en sus declaraciones: “Me quedó esa espinita, y la idea ahora es sacármela ganando una Libertadores”. El volante cartagenero también destacó el profundo significado del certamen en la región, afirmando que “la Libertadores en Latinoamérica es una pasión, algo que nos mueve.

Poder conseguirla es un logro súper grande”.

La final en la capital peruana no solo definirá al campeón continental, sino que también ofrecerá a Carrascal la oportunidad de cerrar un ciclo y consagrarse en el torneo que se le escapó en el pasado.